Papás y exámenes…

Época de exámenes. Nuestros hijos agotados, estresados y cansados..; pero, ¿y los padres? ¿Qué hacer en estos casos?

 
Propiciar un clima de tranquilidad
 
Los niños o adolescentes muy exigentes consigo mismos sienten mucha presión en esta época de exámenes finales. En estos casos, es fundamental que el estudiante respire un clima de tranquilidad en casa, que le aporte la confianza necesaria para afrontar las pruebas sin nerviosismo. No es recomendable marcarle una nota mínima a alcanzar, ni que establezca comparaciones con otros estudiantes, ya que puede incrementar su estrés.
 
Hablar con los hijos
 
Si los hijos se ponen muy nerviosos en época de exámenes conviene hablar con ellos para recordarles que lo más importante es el esfuerzo y el trabajo que han mantenido a lo largo del curso, haciéndoles comprender que una nota más baja de lo esperado o un suspenso es tan solo la oportunidad para mejorar. Los hijos necesitan en estos días una dosis extra de ánimo. Elogiarles por su actitud y su esfuerzo, y premiarles con un beso o un abrazo nunca está de más.
 
Reforzar su confianza
 
Cuando los hijos entran en un ciclo de pensamientos negativos, tipo “voy a suspender”, “seguro que me quedo en blanco”, “el examen será muy difícil”, hay que intentar poner fin a este bucle, recordando técnicas de relajación, como respirar profundamente. También es muy útil hacer un recordatorio de situaciones similares que se saldaron con éxito. Si le falta confianza, hay que intentar transmitírsela con frases siempre en positivo. 
 
Establecer pautas de estudio
 
Si los hijos no se organiza bien, se recomienda ayudarles a efectuar un calendario de tiempo de estudio y descanso, o bien un organigrama de qué asignaturas debe repasar y cuánto tiempo dedicará a cada una de ellas. El simple hecho de sentarse a pensar con ellos hará que se organicen mejor y tengan claro cuáles son las metas a conseguir.
 
Proponer momentos de descanso
 
En época de exámenes, descansar es tan necesario como estudiar. Teniendo en cuenta que la concentración disminuye tras dos horas de estudio, hay que establecer pequeños descansos, o planear alguna actividad o deporte al aire libre que les permita desconectar de las asignaturas. Hay que procurar que duerma entre siete y ocho horas diarias para que esté descansado.
 
Cuidar su alimentación 
 
Para que rinda mejor, los hijos deben mantener una dieta equilibrada en época de exámenes. Una opción es invitarles a que desayunen bien y no se salten comidas. Hacerle su batido o zumo preferido es una excelente forma de coger vitaminas y estar hidratado mientras está estudiando. Si es algo más mayor, es bueno aconsejarle que no abuse de bebidas excitantes o medicamentos, que pueden provocar justo los efectos contrarios a lo esperado.
 
Respetar su tiempo de estudio
 
Una habitación bien ventilada, con luz natural y sin elementos de distracción es perfecta para el estudio. Se aconseja ayudar a su hijo a conseguir un ambiente adecuado. Hay que procurar que en casa no haya demasiado ruido durante el estudio. Estos días no son los más apropiados para hacer una reforma, celebrar un cumpleaños con la familia o traer un cachorro a casa. “Es fundamental eliminar de la vista y de los oídos lo que perturbe, preparar el material necesario y tenerlo ordenado antes de empezar a estudiar, fraccionar las tareas con periodos de descanso y si el niño se cansa de una actividad sustituirla por otra, pero nunca por tiempos inferiores a treinta minutos”.
 
Sin sermones, ni castigos
 
Si, por el contrario, observa en su hijo una cierta pasividad, es bueno animarle a estudiar de una manera empática y asertiva, es decir, comunicándole la necesidad de un último esfuerzo de una manera sin gritar o hacer comentarios hirientes. No le ayudarán nada los sermones, los insultos, los castigos físicos, las sanciones desmesuradas, ridiculizar o amenazarle.
 
Hablar con su tutor
 
Ante cualquier duda en este último tramo del curso, se aconseja acudir a su tutor o al profesor de aquella asignatura que le preocupa y comentarle sus miedos, dudas e inquietudes. Es una de las personas que mejor puede orientarle sobre qué procesos pueden ayudar más a los hijos estos días. No hay que pensar que ya es demasiado tarde o que ya no vale de nada hacer un último esfuerzo.
 
Ser paciente
 
El comportamiento irascible de los hijos, las constantes peleas con sus hermanos o sus repentinas crisis de llano pueden tener como causa el estrés que le suponen los exámenes. No apruebe comportamientos inadecuados, pero si no sobrepasan un límite tolerable trate de no darles demasiada importancia.